Colección: Coordinación Baladre
Editorial: Baladre, Zambra
ISBN: 978-84-939853-5-6
Formato: 14 x 21 cm. 334 Págs.
1a Edición: España, 2012
Esta Edición: España, 2012


Precio:  85,00 Bs.


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Brasil Potencia
Entre la integración regional y un nuevo imperialismo
Raúl Zibechi

La relación centro-periferia es una cárcel que se construyó con los barrotes del colonialismo y fue blindada por la férrea división del trabajo establecida por el sistema-mundo capitalista. Los carceleros son los países del Norte y las empresas multinacionales que durante cinco siglos se han enriquecido con la expropiación del trabajo y los bienes comunes del Sur. No se conoce otro camino para desarmar un sistema opresivo y explotador que a través de una serie ininterrumpida de conflictos que hagan saltar por los aires los cerrojos y cadenas que mantienen sujetadas a las  personas y a los pueblos.
 
Brasil es uno de los pocos países del mundo que está escapando de la periferia. Tiene muchas cosas a su favor para hacerlo: tamaño, riquezas, población y, sobre todo, la voluntad política que es imprescindible para convertir las capacidades en hechos. No alcanza con ser la sexta economía del planeta, seguramente la quinta en 2012, ni con figurar entre los primeros del mundo en recursos como hidroelectricidad, hidrocarburos, agua dulce, biodiversidad, agrocombustibles, uranio, mineral de hierro y otros bienes comunes. La abundancia, por sí sola, no garantiza la independencia ni la soberanía de ninguna nación.
 
Los grandes procesos históricos, y el desmontaje de la relación centro-periferia es uno de ellos, están llamados a modificar el modo como funciona el sistema. Es muy probable que el capitalismo no pueda sobrevivir a la ruptura del vínculo estructural centro-periferia, ya que en estos 500 años  ha sido el núcleo de la acumulación de capital y de poder por las clases dominantes del Norte, ese 1% de la humanidad que controla el planeta. Sin embargo, procesos profundos como la reconfiguración de las relaciones Norte-Sur involucran actores muy diversos con intereses contradictorios. Es muy probable que el ascenso de un puñado de naciones emergentes de su condición de periferias al de potencias globales, se realice sobre las espaldas de los sectores populares de esos países y de sus vecinos, que tienden a convertirse en periferias de las nuevas potencias.
 
Si la relación centro-periferia se forjó con el hierro candente del colonialismo, no será posible que ninguno de los países emergentes pueda escapar de su condición periférica sin mediar conflictos interestatales más o menos violentos, aún cuando la superpotencia estadounidense no tenga condiciones para librar el tipo de guerras que la llevaron a ocupar un lugar hegemónico. Aún viviendo un período de aguda decadencia económica, Estados Unidos mantiene una importante supremacía militar que le garantiza como mínimo la capacidad de chantajear a sus competidores,  como está haciendo de modo indirecto con China y más abiertamente con  Rusia.
 
Pienso que el ascenso de Brasil al rango de potencia es un proceso irreversible y conflictivo. Lo primero, porque las condiciones internas han venido madurando lentamente desde la década de 1930, cuando el régimen de Getúlio Vargas comenzó el proceso de industrialización, promovió la formación de una burguesía industrial y debilitó a la oligarquía agroexportadora. Siete décadas después, bajo el gobierno de Lula, ese proceso puede haber alcanzado una situación sin retorno. La ampliación y el reforzamiento de las elites dominantes, la adopción de una estrategia para convertir al país en potencia global, la sólida alianza entre la burguesía brasileña internacionalizada con el aparato estatal (que incluye a las fuerzas armadas y a los gestores estatales) y la madurez alcanzada por la acumulación de capital en Brasil, hacen que sus elites dirigentes estén en condiciones de aprovechar la decadencia relativa de Estados Unidos para ocupar espacios que profundicen su hegemonía en el país y en la región. Se trata, por tanto, de avanzar sobre espacios “vacíos” como la Amazonia, sobre los demás países sudamericanos y sobre África occidental, convertidas en regiones disponibles para el capital “brasileño”, su sistema bancario privado y estatal, sus fuerzas armadas y su burocracia civil.

Sobre el autor(a)

Raúl Zibechi (Montevideo, 1952) es periodista y escritor uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina. Hacia mediados de la década de 1980 comenzó a publicar artículos en revistas y periódicos de izquierda (Página abierta, Egin, Liberación) y en medios latinoamericanos (Página 12, Argentina) y Mate amargo (Uruguay). al regresar a Uruguay, publicó en el semanario Brecha, del cual se convirtió en editor de Internacionales y ganop el Premio José Martí de Periodismo por sus análisis del movimiento social argentino en el entorno de la insurrección del 19 y 20 de diciembre de 2001. También trabajó en la revista ecologista Tierra amiga entre 1994 y 1995. Desde 1986, como periodista e investigador-militante ha recorrido casi todos los países de América Latina, con especial énfasis en la región andina. Conoce buena parte de los movimientos de la región, y colabora en tareas de formación y difusión con movimientos urbanos argentinos, campesinos paraguayos, comunidades indígenas bolivianas, peruanas, mapuche y colombianas. Todo su trabajo teórico está destinado a comprender y defender los procesos organizativos de estos movimientos.

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